6/03/2017

Viejas épocas

El tiempo pasó. Pasó y me empujó hacia arriba. Aparecí desnuda en medio de un campo cerca de una gran ciudad. Caminé varios meses hasta que llegué a la zona más poblada. Con los pies lastimados y un acento que delataba mi presencia, me hice camino a golpes de elefante.
En el lugar donde estoy rara vez escucho algo que me lleve a mis paises... pero entre todos los lugares que frecuento, hay uno, sólo uno donde los sábados puedo darme el lujo de poner alguna canción para iniciar mi día.
Así fue como hoy, un sábado de junio me puse a escuchar Reyno. Un viejo grupo de México.
Solía escuchar sus canciones una y otra vez, compartirlas y organizarme para verlos en vivo.
¡Qué tiempos aquellos!. En ese entonces no solía estresarme por una situación migratoria, todo dependía de quien estuviera en el día a día, de unos mensajes, unos mails, unos tacos. Porque los tacos mejoraban mi calidad de vida, quien lo iba a decir…

Pasaron tantos inviernos, veranos, primaveras, otoños. Pasaron tantos cumpleaños, años nuevos, feriados, que ya perdí la cuenta de cuando dejé México. Ojalá tuviera la capacidad de contar cuántos años luz pasaron, pero siempre fui mala en matemáticas. Mejor decir en palabras el tiempo que creo pasó, que un número exacto carente de discusión.

No hay comentarios.: