2/17/2016

Gauchito sin nombre

Si es amigo de la muerte, es amigo de la vida.
Fui pensando que con algo me podría ayudar, sin creer demasiado en las recomendaciones pero teniéndolas en cuenta porque creo en estas cosas.
Me llevaron y me dejaron allí. Esperé. Por suerte no tenía mucha gente delante mío. Mi pareja fue un libro, una síntesis de los personajes más importantes de diferentes religiones.
Me senté, leí y cada tanto levantaba la mirada para descansar la vista. Seguí esperando hasta que me mudé a la antesala.
Eramos pocos y no nos dirigíamos la mirada. Yo encantada por el altar del Gauchito y la gran imagen de San la Muerte de fondo, pensaba la relación con mi nuevo país, México. Controlaba cada detalle de la casa mientras por dentro cantaba mi mantra principal. La incomodidad de la espera se notaba en mis piernas cruzadas, y que de un comentario se desataron, "no hay que cruzar las piernas, los brazos o las manos, porque puede que así no salga". Sonreí. Era el tipo de comentarios que espero en situaciones como esas. Retomé la espera.
Llegó mi turno y entré decidida. Con una sonrisa y una energía que me hacían levitar, le dije: "muy bien por suerte", a lo que él me respondió: "entonces yo tengo que verte, si estás tan bien...". Sonreí una vez más. Me preguntó mi nombre completo y fecha de nacimiento. Me controló, me tocó y me descontracturó. Me dijo un par de cosas ciertas y me nombró el corazón, el obstáculo más presente. Tragué un llanto y lo escuché. Me preguntó si tenía algún problema y el porqué de este. A continuación me dio una charla fraternal, lo escuché mirándole el ojo derecho y sonriendo con el corazón. Me recomendó unas cosas y le volví a sonreír.
Cuando me estaba preparando para dejar la sala le hice una pregunta, ahora los roles cambiaban y él lo aceptaba con gran naturalidad. Le pregunté el porqué de su facón, un arma de gran belleza. Me respondió que sirve para curar. Lo alzó como un cura alza su copa de vino, me bendijo con su brillo y movimiento. Me dio otros dos besos, bueno, creo que en total fueron como 6. Sí, número par porque así se besa con él, dos valen uno.

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