2/27/2016

Del modelo 73 a las 2 horas 30 minutos

Inauguré la noche en casa leyendo los textos de un enamorado; un modelo 73 con una 87.
El amor que este hombre le tiene a esa mujer se describe perfectamente en una serie de textos humildes, de grandes detalles y poca academia. La simpleza con que agradece a la vida y bendice este presente se da en todo momento. ¡Qué delicia es ver estas cosas, qué envidia! (de la sana).
Las ganas de vivir el presente de estas personas es poco visto. Ella sin hijos, él con dos. Ella soltera, él separado (y divorciado capaz), ella empezando, él terminando y buscando empezar.
La gran diferencia de edad, los hijos y todo lo que eso conlleva, no importó, nada. Se entregaron, probaron, se enamoraron y apostaron.
Ella no dudó, y si lo hizo, no se sintió, porque a unos 3 años de conocerse, la familia se agrandó. Ahora es ella, él y sus hijos, los anteriores y la nueva.
- Qué dolor cuando una historia resuena en tu interior. Puedes sentir cómo el corazón golpea con ganas de salir, sientes que tienes que empujar el pecho con tus manos para controlar la situación-
Entre frase y frase, envidié la fuerza, los huevos y las ganas de volver a nacer de este modelo 73, admiré a la 87 y con un cerrar de ojos les deseé lo mejor.
Qué hermoso ver la sincronía de dos "tan diferentes". Es ahí donde se encuentra la verdad. Es eso lo que pocos son capaces de ver y aceptar. Es eso, la coincidencia, es el momento, la oportunidad.
¡Qué envidia!.

Corrían los minutos y los mensajes sin importancia caían. Veo el teléfono y decido llamar a esa persona a la cual ayer había dejado en la nada por falta de energía. La contacto y desde que empezamos hasta que terminamos, 2 horas 30 minutos, hablamos hasta abrazarnos como si estuviéramos en el mismo lugar. Me descargué, hablé, escuché y me motivé.
Cuando uno pierde a sus padres a temprana edad, inconscientemente busca esas figuras en otras personas, y al encontrarlas las considera como tales. En este caso, la muerte de mi padre hizo que un tío pasara a ser esa figura que no tenía.
La historia de mi relación con él es rara de explicar, pero se podría sintetizar en un "ahora que podemos, cuando nos encontramos disfrutamos tanto, que los días, meses y años que no nos vimos o no nos vemos, son nada".
Hablar con él se compara a los textos que comenté al inicio. La humildad que me brinda me da confianza, tanta que sería capaz de explicarle el porqué esos textos me tocaron el alma.
Con él nos sinceramos y nos cuidamos. Es increíble ver cómo algunas historias se repiten en la familia, saben... él al igual que yo sufrimos de esa poca atención que todo hijo debería tener. Con él compartimos el orgullo de ser inmigrante, extranjero y carente de nacionalidad. Con él recuerdo que no hay que intentar cambiar a nadie, sólo decir lo que se siente y hacer lo posible para sentirnos bien. Él me escucha, él me motiva, él dice lo orgulloso que se siente de mi.
Él sabe que los amigos son familia. Él sabe lo que es estar solo, la importancia de la soledad y las caídas.
Así fue como una noche de textos y charla hicieron que la baja vibración que mi cuerpo emanaba, subiera. La energía está en todos lados, todos podemos acceder a ella, sólo que cuando no estamos bien se nos dificulta obtenerla.
Qué bueno que la sincronicidad hace lo suyo, hace que tengamos oportunidades de sobra para acercarnos. Qué bueno que esta noche las 4AM no me pesó como en días anteriores.
Hoy no fue cansancio, hoy fue gozo. Bendigo todo. Todo.

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