11/18/2015

Bicho bolita

Si algo aprendí de todos los problemas que pasamos, fue que el contar los días es en vano.
Cada día ha de ser una sorpresa y debemos estar atentos para apreciar las maravillas que en cada momento suceden. Aunque nos cueste concentrarnos, aunque a veces no tengamos ganas de levantarnos, cada día trae un poquito de luz.
Adoro mi capacidad de amarte por más que ya no estés, por más que vivas encerrado en miedos y con culpas. Amo esta extraña sensación de perdonar cada error, de ver lo que pocos o nadie ve en ti.
Amo esto que solo contigo me pasó. Amo recordarte y enojarme por unos segundo. Amo poder decirme que todo sirvió. Que contigo más me conocí.
Amé el estúpido dolor que me creé, mis errores y el querer reconstruir una vez más mi visión de la vida.
Hace poco te soñé un par de veces. La primera me dejaste muy preocupada. No sé cómo te habías roto el pié, literalmente se te había salido. Con calma me pedías que te lo pusiera en su lugar, que lo pegara. Querías que yo lo haga, como si fuera tu médica. Una, dos y tres veces te dije que no podía, que esto requería de otro tipo de ayuda, que no podía hacer algo porque sí y mal. Tenías que dejarte ayudar... no sé que más pasó... pero eso me hizo pensar lo mucho que en mi confiabas. También me hizo ser más fuerte y decisiva, mi no era NO. Ya no dejé que me manejara el dolor ni la compasión, mi decisión fue tan fuerte que me despertó y dejó el sueño a mis espaldas.
La segunda fue diferente, no la recuerdo bien, y a diferencia de la anterior, no lo escribí al despertarme. Soñé algo en presente, este finde largo habías decidido verme, creo que me escribiste y corriste a verme. Contenta por tu decisión te recibí y en ningún momento pensé en cómo serían las cosas, solo respiraba segundo a segundo y te veía en lo más profundo, hasta que desperté sudada y un poco agitada.
Te preguntarás porque digo todo esto, porque me gusta expresar lo que siento, al menos aquello que pueda bocetar con algunas palabras, porque creo en el poder de los pensamientos y de los sueños, porque creo que es necesario y muy importante que hablemos de estas cosas.
También lo escribo para ver si con esto me siento mejor. Me senté a la cama con fuertes dolores y con la esperanza de que un desahogo haga efecto sobre mi cuerpo.
No creo que la culpa de esto sea un virus o algo que me cayó mal. Creo que esto es la consecuencia de haber pasado tan feos días, de haberme dejado llevar por el dolor e intentar una y mil veces que cambies tu percepción.
Lo que me tranquiliza es que de verdad, todo lo que hice fue de corazón, y hasta mi última acción, fue con un fin constructivo, al menos hacia mi.
Sí hice mal en desear una y otra vez que cambiaras, que vieras las cosas de otra forma, bah, en realidad lo mal estuvo en decírtelo tantas veces. También de quedarme al lado de tu peor momento con la manos cruzadas, de sufrir al verte sufrir, de quedarme creyendo que lo malo no me alcanza, que puedo manejar los sentimientos y no es así.
Por suerte hoy algo aprendí, por suerte te conocí y por suerte huí después de haberte regalado una copia oficial de mi corazón.

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