10/08/2015

Prasadam

Como aquella primera vez, tuve que subir por unas escaleras.
Paso a paso, respirando aromas y sintiendo la vibra del lugar, me transporté a kilómetros de aquí. Unas cuantos recuerdos volvieron a mi mente. Qué delicia sentir nuevamente esa tranquilidad, sonreír ante aquellos que te regalan lo mejor de sí.
Cada que hay un "antes y un después" hay un click, un sentimiento profundo que nos hace pensar más profundo, más allá.
El aroma de otras tierras concentrado en un punto, un departamento, una casa, un templo. El aroma a tradición, a devoción, es incondicional. Un amor que abraza a quien se acerque, sin importar las creencias ni la propia carga emocional, porque ese amor todo lo cura.
Ese amor es tan difícil de explicar que para decir algo, diría, un sentimiento del más allá, algo que pocos son capaces de sentir, y qué mejor forma de probar que pidiéndolo y experimentarlo de la mano de alguien que está más allá del bien y del mal.

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