9/23/2015

Vacaciones en Tulum

Hoy nos pedimos el día en el trabajo. Nos levantamos tarde, desayunamos juntos y ahora estamos terminando las maletas.
Nos llevamos poca ropa porque allí hace mucho calor. En mi maleta he puesto dos shorts, un pantalón finito, tres remeras y dos vestidos. Unas 4 bragas, 3 sostenes y 2 bikinis. También llevo mi pequeña notebook, cuando nos tomamos noches para nosotros, termino en la cama con un té, a su lado y miles de palabras que vuelco en un blog. Son mis mejores momentos para escribir.
Entre trago y trago pienso durante el día, la cotidianidad siempre lleva una sorpresa que merece ser descrita. A su lado me es imposible mantener mis manos en el teclado. Mientras escribo acaricio su espalda. Es algo terapéutico y obligatorio, es más, me tomo la obligación de decir que es como un acto reflejo. Al acariciarlo acelero mis pensamientos, encuentro más palabras y me concentro mucho más.
Estos viajes de 3 días parecen de una semana. La tranquilidad que encontramos en estas playas nos dan el equilibrio perfecto para retomar con más fuerzas nuestra vida en la ciudad.
Por la noche cuando vamos a cenar siempre vamos a un lugar donde ambos podemos disfrutar de lo que nos gusta. Él algo con mariscos y cosillas del mar y yo algo más casual, una milanesa o plato de pasta. Al terminar, si dejamos espacio para el postre, buscamos la heladería más cercana a casa.
Pedimos un helado grande y lo dividimos. Por suerte para ello no tenemos gustos tan diferentes, siempre pedimos chocolate y limón, la mezcla perfecta para ir a la cama contentos y felices.

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