9/07/2015

Por suerte me tengo

Me dan ganas de hablar, se sentarlo y charlar, pero ¿sobre qué?, si está todo dicho, ¿cuánto más debería repetir?. Ya basta, debo controlarme. Nada de lo que diga sería novedad. Conoce mis sentimientos, mis preferencias y mis necesidades, ¿qué más tengo por hablar?.
Es incómodo el momento, quiero hablarle, decirle cómo me siento, qué es lo que quiero... pero la pregunta es, ¿sirve?. Si hasta ahora dije todo y no pasó nada, ¿porqué ahora debería de pasar?, me encantaría tener una respuesta positiva, claro, y nace porque vivo con un rayo de esperanza, pero en este caso ya no tengo nada más que agregar.
Soy la que da sin esperar nada a cambio, la que entiende, la que propone, la que escucha, ¿hasta cuándo tenía que vivir en ese rol sin la posibilidad de evolucionar?. Quería y quiero progresar, recibir, que me entiendan, que me propongan, que me escuchen. No sólo las personas con problemas deben ser las mimadas, las que reciban atenciones.
¿Qué problema te causa que tenga una vida tan tranquila?, ¿acaso no te conviene calmar un poco la tuya?.
Quiero progresar, seguir a tu lado, mejorar como persona, pero tu egoísmo y miedos no hacen más que poner una barrera divisoria, una barrera que sin querer la construiste sobre mis pies, y yo sin decirte nada dejé que siga creciendo con la idea de que te dieras cuenta, la saques y me beses los pies parar curar las heridas.
Me siento sola y literalmente es así, hoy el día lo seguiré usando para llorar, desahogar las estúpidas penas que dejaste. En algún momento mejoraré y quién sabe dónde y cómo estaré. Soy una caja de sorpresas, amo mucho la vida como para dejarme estar por un miedoso que sólo mira el pasado.

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