9/07/2015

El hermoso ritual de llegar a casa

Cada día es una sorpresa. Llegar a casa y verte sentado en el sillón, esperándome con la comida hecha es lo que siempre soñé. Un hombre de la nueva era, trabajador y ama de casa.
Qué lindo es llegar a casa y que me esperes así, me llena de alegría verte en nuestra casa junto a Ezio. Todos nuestros esfuerzos dieron sus frutos, nuestro hogar vibra en sintonía con nosotros.
Disfruto desde lo más simple hasta lo más complejo.
Dejo mis llaves y voy a abrazarte, te beso y me preguntas cómo me fue en el trabajo. Te cuento lo interesante que fue el día, las campañas que me tocó pensar y las anécdotas con mis compañeros. Me recuesto en tu regazo para descansar unos minutos, me acaricias el pelo y me preguntas si la pizza la quiero con o sin jamón. Me río y la pido sin.
Me enorgullece ver cómo ahora algo preparas, las ganas que le pones y el trato que me das. ¿Quién no querría un hombre así?. Me enamoras todos los días.
Mis mañanas empiezan de la mejor forma, un beso y un abrazo me despiertan con una sonrisa.
¡Qué gordo lindo!, tus brazos me cuidan y hacen que sueñe cosas lindas. Contigo la vida tiene otro sabor.
Los días pasan rápido y nuestras obligaciones nos dan el espacio necesario para extrañarnos.
Hoy me contabas de los amigos que vienen el finde y de lo que tienes pensado para la cena. Me encanta traer gente a la casa. ¿Qué mejor cosa que disfrutar junto a los demás?. 
Lo genial de todo esto es que siempre tenemos una habitación extra preparada, después de la cena hablamos hasta la madrugada, los cansamos tanto que queremos se vayan descansados, les pedimos se queden y se vayan mañana después del desayuno.
Viene Ezio y se me sube, quiere los mimos que le faltaron en todo el día. Lo abrazo y se nos sienta al lado. El sillón todavía aguanta. Nos quedamos un rato descansando y luego comemos.
La pizza me parece genial, y si, tengo una mano perfecta para las masas... por suerte sabes cómo descongelarla y cuánto tiempo cocinarla, jaja. Te costó pero aquí estas, cocinándome como una vez me prometiste.
Estoy orgullosa de todo lo que logramos juntos, esta casa, el perro y toda la tranquilidad es producto de nuestra perseverancia.
Te amo, dale, vamos a comer que ya tengo hambre.

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