8/04/2015

Casi sin problemas

La atención a veces tiene preferencias. No las gana quien trabaja en cosas interesantes, sino el que nada hace, el despreocupado, el de los problemas.
Tener un problema, es ganarse miradas, análisis. A veces puede ser una enfermedad con la que se nació, apareció posteriormente o unas malas decisiones que se ganan por optar una vida despreocupada pero cómoda al vivir de otros.
 No es que quiera un problema, ya está, aprendí a vivir con el desinterés de lo que significa uno de mis tantos dibujos, textos e ideas.
Ya está, nunca tuve un inconveniente que requiera de médicos, nací bastante sana, hasta ahora nada nuevo. Bueno, y si lo hubo hace unos años, ya qué importa. Hay gente que al poner un límite entre la niñez y la adultez elimina todo análisis.
Qué importa si no recibí atenciones en su momento, ya soy grande ya nada importa. Ahora todo depende de mi, "soy independiente de mi pasado", lástima que pocos entienden que somos lo que vivimos.
A veces sigo hablando sobre las diferencias, en este caso puntuales y termino analizando el machismo. Por más que parta de una enfermedad que nada tiene que ver, creo, termino por ver grandes cantidades de afectadas. Muy interesante, perfecto para abordar, pero no. Hoy me centro en los seres con problemas.
Nacer con defectos o enfermedades, como prefieran llamarlo, sí muchas veces es el punto de partida para ganarse más apoyo. Quien no tenga un defecto o una enfermedad ya pasa porque si, no hay controles, hay libre comercio.
Es increíble lo mucho que puede decir una historia familiar. Hay gente que se esmera en estudiarlo, en preguntar, sacarse dudas, pero no resuelve nada. ¿Para qué hacerlo?, ¿para qué preguntar? si después todo sigue igual. El interés recaerá en el ya sabemos qué.
¿Por qué estudiamos lo que no encaja perfectamente?, ¿y por qué no admiramos lo que encaja?, ¿por qué encaja?, ¿qué es lo que hace que las cosas tengan un rumbo a simple vista?.
Una vez en el jardín separaron uno de mis dibujos porque era digno de resaltar. Había mucho potencial allí. No se bien qué pasó por el camino... si bien me dieron un pequeño espacio para que explote mi potencial creativo, lo dejaron ahí.
Fue como hacerme una pieza para que me esté en mis cosas y nada más. Nadie entraba a ver mis obras. Tampoco se preocupaban en ver qué se podía hacer con todo eso que creaba.
Hubiera sido más fructífero nacer con un problema o desarrollar uno, hoy capaz tendría más posibilidades, más opciones por escoger y disfrutar.
No es el don creativo, es el problema el que roba las atenciones. Es la persona con problemas la que más posibilidades tiene de mejorar y ganarse aplausos.
Siguen apuntando lo diferente como el potencial problema y acá el problema radica en otro lado; en un cuerpo sano, en una persona casi sin miradas que creció a casi solas.

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