7/07/2015

Una forma más

Me pregunto el por qué de mis últimas decisiones, el por qué de tanto llanto, el por qué de tanto malestar y el por qué de mi último respiro, libre de incomodidades y lleno de tranquilidad.
Elegir algo diferente, algo que nunca había experimentado fue mi propia decisión; a veces sucede por default, otras por que uno lo analiza y accede. En este caso fue así, desde un principio supe que lo que iba a aceptar era nuevo, un mundo desconocido.
Al principio actuaba con cautela, respondía con miedo y con un estudio detallado. Era un prototipo de robot, puros cálculos. A medida que pasó el tiempo me relajé, dejé que aquella novedad me sorprendiera, que hiciera de mi lo que quisiese, por que se veía muy bien y se sentía exquisito.
Así me encontré viviendo algo nuevo, aceptando una nueva forma hasta que ella entró en mi. Ahí fue cuando mi cuerpo automáticamente la rechazó, no la quería, era demasiado. "Eso no puede entrar, duele, mejor mirarla desde afuera" me decía. Intenté rechazarla, ponerla de lado porque el dolor era insoportable, pero una voz interior me gritó: "tiene que doler, no la alejes ahora, porque a esa forma la miraste, la tocaste y la viviste, que ahora quiera entrar es culpa tuya. Déjala que entre, dolerá al inicio, pero al final convivirá en armonía. Tu cuerpo la aceptará porque tu cabeza ya dio el primer paso".
Esas voces no siempre se hacen oír, no siempre estamos receptivos a esos mensajes. Hacerle caso fue aceptar un último dolor para luego sentirme mejor.
Qué linda experiencia, sufrir para llegar aquí, me siento más fuerte, más decidida. Caminar después de esto es sentir que cada paso es un salto; siento las piernas más largas. Me siento tan bien que hasta acepto a quien sigue rechazando esas nuevas formas. Me siento tan bien que las quejas ajenas ya no las escucho. Me sienta bien volver a respirar, ver cosas nuevas; un mundo donde puedo con todo.



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