7/29/2015

El acto de cruzar

Cruzar la calle es fácil, se mira a ambos lados y con precaución se camina.
A veces cruzarla implica correr, mirar a ambos lados y apurarse por más que venga un coche.
Cruzar la calle es fácil, se hace a solas excepto que tengas algún problema y necesites ayuda.
A veces cruzarla es tomar de la mano a alguien, tenga o no un problema. Es casi una necesidad implícita que nace del corazón; es el momento perfecto para acercarse sin quedar como inoportuno.
Tomar la mano de alguien a veces es excusa; caballerismo y seducción. Hacerlo mientras se cruza es perfecto para arrimarse, sentir el calor o el sudor que pueden emanar las manos de quien queremos cuidar.
Cruzar la calle de la mano es saber que pase lo que pase estamos juntos, unidos para cuidarnos y empujarnos por si alguno necesita un estímulo.

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