7/13/2015

Desoriente

En mi vuelta a casa tomé la ruta hacia el desoriente. Si bien conocía perfectamente la ruta, me perdí dos veces y eso hizo que llegara tarde a destino.
En realidad no iba al desoriente, pero fui de todas formas. Mi cabeza trabajaba muy lenta, la espalda me pesaba y la mirada me sobrecargaba.
Entré a un agujero negro y salí a los pocos minutos. El tiempo me comió. El tiempo... maldita palabra que hoy no hace más que perseguirme para mostrarme su extraordinaria inteligencia.

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