7/07/2015

De cocodrilo

Sí, salen lágrimas pero ya no sé cómo hago, lo hago por defecto, como si fuera un acto reflejo.
No sé qué es lo que sale, si me siento seca, deshidratada.
Lloro por que sí, lo hago casi sin sentir.
Se acabó el dolor, sólo queda orgullo, honor y fe.
No sé cómo reaccionar, ando con un pañuelo en la mano porque no es lindo ir así por la calle, pero estoy bien. Qué mejor sensación que sentirse satisfecho, saber que las cosas que no salieron no fueron mis propias desiciones.
Qué lágrimas de mierda, sólo me nublan la vista y me generan arcadas.
Me calma saber que rompí paradigmas, que hice todo por aquello que deseaba.
Hay ira de por medio, de aquella que te hace mejor persona. Hay ira de esa que juega con la empatía, esa que te hace reconocer lo enfermos que podemos ser y las atrocidades que podemos hacer. Me dan ganas de gritarle, enojarme y gritarle otra vez.
La educación colectiva nace por los actos personales. Quiero más transparencia, más sentimientos, más humildad; contribuyo con eso porque es mi filosofía.
Las mentiras tienen patas cortas, no podemos fingir constantemente, no podemos regalar aceptaciones por caer bien. La idea de vivir es disfrutar lo lindo y lo feo, disfrutar lo que hay. Aceptar las cosas como son, ser flexibles y tener fe en lo que sentimos.
Lágrimas, ya dejen de salir, no quieran mostrarme insegura. Ustedes no son más que un rasgo externo , y aquí lo que vale es lo interno.

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