7/24/2015

Con lo mejor de Satie

Me volví pretenciosa por derecho y respeto hacia mi persona. Las cosas ahora son como deberían haber sido. Me volví exigente porque el tiempo y ciertas acciones me cansaron. Me fusioné con alguien más, una yo de goma.
Si bien cambiamos totalmente cada 5 años promedio, hay veces en que los pensamientos cambian en días o meses. Yo tengo un cúmulo de minutos, horas, días y meses.
La espera también cansa. No es un trabajo que todos podamos realizar con facilidad. Está quien duerme en los laureles, quien duerme en la incomodidad acostumbrado a los dolores y quien no puede porque el sueño sólo lo contrae en una cama, en un espacio pensado para eso.
Esta vez me pasé de la raya, no me exigí en su debido momento, dormí en los laureles y dormí en la incomodidad; dormí en el dolor de malas elecciones, dormí en los peores suburbios y ahora me toca conciliar el sueño. Ahora me toca dormir-dormir, dejar toda actividad consciente y todo movimiento voluntario, como dice el diccionario.

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