7/31/2015

La oportunidad de crecer la da quien no quiere crecer, absurdo pero real

Cuando estas mal no dudas en buscar a la persona que más quieres sin importar lo que en ese período sientes hacia ella. Es automático, el enojo o el orgullo desaparece ante una situación de ahogo. Cuando necesitas unas palabras o un abrazo lo pides y ya. Quien lo de será digno de respeto, porque cuando de ayudar se trata hay que hacerlo sin dudar.
Ayudar a veces es apartarse, ver cómo una persona cae y se levanta sin ayuda, otras es estar ahí para dar una mano, cada situación es única, por eso toca verla y escucharla, para ver qué es lo mejor que se puede hacer.

Ayer me desconectaron de un tirón. Qué impotencia la gente que no reconoce el esfuerzo y la iniciativa de ciertas personas. Hoy día vivimos en un mundo donde se acostumbra amoldarse y callarse, la mayoría de los trabajos requieren el mínimo esfuerzo, el de sólo hacer por hacer y dejan de lado la motivación e iniciativa que pocos tienen y se dan el lujo de dar.
Lamentable que todavía haya lugares que traten a las personas como números y no reconozcan sus capacidades. No todo es saber trabajar, para crear un ambiente sano hay que crear un equilibrio de caracteres, sentimientos, tener comunicación y límites para que nadie exagere en sus libertades.
Si uno quiere un lugar diferente, busca proponer y motivar, que te despidan de un lugar que no reconoce aquello puede ser una gran oportunidad si te lo permites.
Otra historia por la que hoy me encuentro replanteándome cosas. Tengo la certeza de que a veces lo mejor es esperar y trabajar el doble los propios sueños.
Mejor si retomo mis sueños y persevero, soy la única que puede mejorar las cosas.

7/29/2015

El acto de cruzar

Cruzar la calle es fácil, se mira a ambos lados y con precaución se camina.
A veces cruzarla implica correr, mirar a ambos lados y apurarse por más que venga un coche.
Cruzar la calle es fácil, se hace a solas excepto que tengas algún problema y necesites ayuda.
A veces cruzarla es tomar de la mano a alguien, tenga o no un problema. Es casi una necesidad implícita que nace del corazón; es el momento perfecto para acercarse sin quedar como inoportuno.
Tomar la mano de alguien a veces es excusa; caballerismo y seducción. Hacerlo mientras se cruza es perfecto para arrimarse, sentir el calor o el sudor que pueden emanar las manos de quien queremos cuidar.
Cruzar la calle de la mano es saber que pase lo que pase estamos juntos, unidos para cuidarnos y empujarnos por si alguno necesita un estímulo.

7/27/2015

Dimensiones en la tierra

Voy reciclando borradores, hoy toca recordar una historia y dos personas.
Me ha pasado de soñar cosas que luego suceden y hasta de conocer personas con dones.
Una vez conocí a un niño que me dijo cosas que me pusieron la piel de gallina y al mismo tiempo me dieron tranquilidad. Me contó sobre una persona que tenía a mi lado y de la cual desconocía su presencia. Era alguien que conocí, un familiar. No volví a ver a este niño ni conocí alguien más con ese don. Me pregunto si esa "persona" sigue a mi lado, ¿por qué yo?, de todas formas es un orgullo. Si está ahí por algo será, por algo será...
Hace mucho escribí lo siguiente; hoy con un soplido le quito el polvo y lo publico. Ojalá las palabras resonaran al punto de sentirme más sensible para contactarla.

Desde que me dijeron que estás a mi lado cada tanto te busco.
Lo admito,
cuando creo que un bicho me camina por la mano me toco pensando que puede ser tu mano o tu ropa que me rozó.
Lo admito,
traté de ver el más mínimo destello relacionándolo con tus ojos o tus pendientes.
Lo admito,
te imagino detrás mío con tus manos en mis hombros.
Lo admito,
todo esto es verdad.
Me es fácil pensar en el momento de tu sentencia.


Al extranjero

El día en que te fuiste sentí que te ibas muy lejos, tan lejos que los mensajes iban a tener interferencia. Me sentí una madre primeriza preocupada por su hijo que se va de campamento, con profes y amigos y a una hora lejos de casa.
Quería preguntarte si tenías todo contigo, si llevabas suficientes medias, calzones y si tenías chicles para cuando el avión despegara.
Quería acompañarte y seguirte con la mirada, hasta que desaparecieras detrás de las puertas transparentes.

Señales sin comentar

Intento número mmm, ¿4 o 5?.
No puedo hablar sobre las señales precisas, sólo tuyas, tampoco de los sueños, dos en una noche. Dos microhistorias sin desenlace.
Las palabras me quedan inertes, voy olvidando cómo hacerlas bailar.



Rayuela, capítulo 7



  "...Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

  Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua..."

Manos

No quiero el trabajo de otros sino el tuyo o en su defecto el mío.

7/26/2015

Viajar con solo elevarse


La sensación más similar a viajar es elevarse: subir unos cuántos metros, sobrepasar la media y ver la la ciudad desde arriba. Viajar de esta forma es más placentera que moverse en el aire o en una larga carretera. Viajar así es sentir ese viento de verano tan esperado, reconfortante y pacífico. Es la gloria por poder evocar miles de pensamientos en cuestión de minutos.
Ayer, en lo alto de la ciudad y con un viento que empujaba mi cuerpo recordé una noche sorpresa; habíamos hecho unos kilómetros y luego unos cuantos metros para elevarnos. Una colina con una cruz me esperaba para escuchar un discurso tímido y mal preparado, y también unos sentimientos de grandeza que me incitaban a comerme el mundo. Recordar aquel momento, aquella historia, aquella persona me recordó lo mucho que mejoré, y lo necesario que fue pasar por tantas discusiones y kilómetros lejos de "casa".
Sin dudas las alturas te incitan a actuar, a proponer.Es una belleza de reflexión que contiene pasado, presente y futuro.
Todo viaje en vertical te hace recordar, soñar y querer abrazar, estar arriba te motiva, quieres comentar todo lo que se te viene a la mente, debatir, escuchar y ser escuchado.
Todo viaje en vertical promueve el amor, ¿son las alturas aliados de los pensamientos?, yo creo que sí, y mucho más que eso. Allá arriba me imaginé proponiéndome objetivos, tomando las decisiones más corajudas y jurando amor eterno.
Interesante experiencia ver las luces que destacan los espacios más transitados de la ciudad, las historias que cada punto tiene en mi mente, las palabras guardadas, los sentimientos vividos y las ganas de reencontrarlos.
Interesante experiencia conectar el pasado con el presente, comparar momentos y recordar que solos o acompañados hay lugares con el poder de obligarte a reflexionar.

7/25/2015

La importancia de dormir juntos

Dormir junto a quien uno ama es tan importante como mantener relaciones sexuales, salir a disfrutar de una comida o reír juntos. Dormir con quien uno ama es terapéutico, pues uno deja sus problemas de lado y se deja llevar por la paz que genera el acercamiento.
Defensores del "cada cual en su cama" cuentan con cantidad de beneficios que conlleva el dormir a solas; sin dudas una buena práctica cuando se vive un período que requiere de gran concentración, pero ¿qué pasa cuando uno no concilia el sueño por no tener paz en su mente?.
A veces la rutina nos roba la calma o los problemas tienen tanto eco que a la hora de ir a la cama perdemos mucho tiempo mirando el techo, dando vueltas y pensando el porqué de cosas sin importancia.
Según estudios realizados desde la cama de una casa situada al sur del Distrito Federal, México, dormir con quien amamos es necesario para obtener mejores resultados día a día. Ya no es una fórmula basada en comidas que nos relajan o nos alteran, es mucho más que eso, es el equilibrio de vibras que sólo logramos con un ser amado.
Una vez más toca compararnos con los niños, ¿por qué se los manda a la cama y se los mima un rato hasta que se duerman?, al igual que nosotros los adultos, a veces necesitamos esas caricias, ese abrazo que nos calma y nos hace entrar en la etapa de adormecimiento. A veces olvidamos o dejamos de lado el acto de dormir con quien uno ama por seguir corriendo con la rutina, por temor a no llegar con lo demás, "porque no puedo", por esto o aquello. Muchas veces olvidamos que quien amamos puede sernos de gran ayuda a la hora de conseguir mejores resultados.
Conciliar un sueño por la paz que un ser amado nos da es la clave para que las cosas mejoren y tengamos más ánimos de compartir alegría. Al cabo que eso es lo que queremos, ¿no?, mejorar nuestra calidad de vida y motivar para que lo bueno se contagie.

7/24/2015

Me caigo y me levanto por Cortazar



Nadie puede dudar de que las cosas recaen,
un señor se enferma y de golpe un miércoles recae
un lápiz en la mesa recae seguido
las mujeres, cómo recaen
teóricamente a nada o a nadie se le ocurriría recaer
pero lo mismo está sujeto
sobre todo porque recae sin conciencia
recae como si nunca antes
un jazmín para dar un ejemplo perfumado
a esa blancura
¿de dónde le viene su penosa amistad con el amarillo?
el mero permanecer ya es recaída
es jazmín entonces
y no hablemos de las palabras
esas recayentes deplorables
y de los buñuelos fríos que son la recaída clavada
contra lo que pasa, se impone pacientemente la rehabilitación
en lo más recaído hay algo que siempre pugna por rehabilitarse
en el hongo pisoteado, en el reloj sin cuerda
en los poemas de Pérez, en Pérez
todo recayente tiene ya en sí un rehabilitante
pero el problema, para nosotros lo que pensamos nuestra vida
es confuso y casi infinito
un caracol segrega y una nube aspira
seguramente recaerán
pero una compensación ajena a ellos los rehabilita
los hace treparse poco a poco a lo mejor de si mismos
antes de la recaída inevitable
pero nosotros tía ¿cómo haremos? 
¿cómo nos daremos cuenta de que hemos recaído 
si por la mañana estamos tan bien
tan café con leche
y no podemos medir hasta donde hemos recaído en el sueño
o en la ducha
y si sospechamos lo recadente de nuestro estado
¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quienes recaen al llegar a la cima de una montaña
al terminar su obra maestra
al afeitarse sin un solo tajito
no toda recaída va de arriba abajo
porque arriba y abajo no quieren decir gran cosa
cuando ya no se sabe donde se está
probablemente Icaro creía tocar el cielo
cuando se hundió en el mar …. y 
dios te libre de una zambullida tan mal preparada
tía ¿cómo nos rehabilitaremos?
hay quien ha sostenido que la rehabilitación 
sólo es posible alterándose
pero olvidó que toda recaída es una desalteración 
una vuelta al barro de la culpa
perfecto!
somos lo más que somos porque nos alteramos
salimos del barro en busca de la felicidad 
y la conciencia y los pies limpios 
un recayente es entonces un desalterante 
de donde se sigue que
nadie se rehabilita sin alterarse 
pretender la rehabilitación alterandose es una triste redundancia
nuestra condición es la recaída y la desalteración
y a mi me parece que un recayente debería rehabilitarse de otra manera
que por lo demás ignoro
No solamente ignoro eso
sino que jamás he sabido en qué momento 
mi tía o yo recaemos 
¿cómo rehabilitarnos entonces si a lo mejor no hemos recaído todavía?
y la rehabilitación nos encuentra ya rehabilitados
Tía, no será esa la respuesta ahora que lo pienso...
Hagamos una cosa:
Usted se rehabilita y yo la observo
varios días seguidos
digamos, una rehabilitación continua 
usted está todo el tiempo rehabilitándose y yo la observo
o al revés si prefiere
pero a mí me gustaría que empezara usted
porque soy modesto y buen observador
de esa manera si yo recaigo en los intervalos de mi rehabilitación
mientras usted no le da tiempo a la recaída 
y se rehabilita como en un cine continuado
al cabo poco nuestra diferencia será enorme
Usted estará tan por encima que dará gusto
entonces yo sabré que el sistema ha funcionado
y empezaré a rehabilitarme furiosamente
pondré el despertador a las tres de la mañana
suspenderé mi vida conyugal 
y las demás recaídas que conozco
para que, sólo queden las que no conozco
y a lo mejor poco a poco un día estaremos otra vez juntos tía
y será tan hermoso decir...
ahora nos vamos al centro y nos compramos un helado
el mío todo de frutilla
y el de usted con chocolate y un bizcochito.

Con lo mejor de Satie

Me volví pretenciosa por derecho y respeto hacia mi persona. Las cosas ahora son como deberían haber sido. Me volví exigente porque el tiempo y ciertas acciones me cansaron. Me fusioné con alguien más, una yo de goma.
Si bien cambiamos totalmente cada 5 años promedio, hay veces en que los pensamientos cambian en días o meses. Yo tengo un cúmulo de minutos, horas, días y meses.
La espera también cansa. No es un trabajo que todos podamos realizar con facilidad. Está quien duerme en los laureles, quien duerme en la incomodidad acostumbrado a los dolores y quien no puede porque el sueño sólo lo contrae en una cama, en un espacio pensado para eso.
Esta vez me pasé de la raya, no me exigí en su debido momento, dormí en los laureles y dormí en la incomodidad; dormí en el dolor de malas elecciones, dormí en los peores suburbios y ahora me toca conciliar el sueño. Ahora me toca dormir-dormir, dejar toda actividad consciente y todo movimiento voluntario, como dice el diccionario.

Cortar o terminar, dejar o perder

A veces el acto de perder a alguien no se da en el momento en que se decide terminar.
A veces el miedo a no poder vivir sin aquello que dejamos se da antes de dejar, porque a veces dejar no es terminar. A veces llorar es terminar. A veces el "nunca más" de verdad es terminar. A veces llorar es querer olvidar y a veces imaginar sirve para llorar.
A veces no pensar es olvidar y olvidar es perder, llorar, cortar, temer y terminar .

7/23/2015

Menú del día



...más deseo, más me alejo,
soy un extraño aquí en mi cuerpo,
tanta calma, desespero,
salgo mucho, a veces vuelvo...

Ahora en dos puntos

A esta altura ya hubiera escuchado un par de veces: ¿qué te pasa?, ¿por qué no comes?, ¿por qué duermes tanto?, ¿por qué no sales?. Y si saliera: ¿con quién vas?, ¿y cómo te vuelves?, no te vuelvas a la madrugada y bla bla bla.
A esta altura pero en mi país, quién sabe ya cuántas veces me hubiera comido el discursito filantrópico, religioso y metafísico de un par de personas que buscan unir una familia omitiendo información. Dejando de lado los logros y esfuerzos personales, creyendo sólo en lo que ellos creen mejor para sus hijos; mayores cabe citar.
A esta altura ya tengo que estar alerta de las cosas buenas que acarrea un mal período, a esta altura he de amar aquellos que traen luz y buenas noticias.
A esta altura mejor tener más fe en el cielo que en la tierra.

7/22/2015

Matando demonios

Cuando escribo sobre mis derrotas, angustias, dudas, enojos, es para matarlos. La única forma de sentirme libre y absuelta es decirlo. Cuando existe la posibilidad de hacerlo con voz, lo hago, cuando no, aquí estoy, poniendo cada palabra en un texto de confesión, en busca de reconciliación.
Hace unos días venía recordando un pasaje del Bhagavad Gita que tiene mucho que ver con esto que comento. Lo busqué pero al no tener en claro el diálogo no lo encontré. Por suerte siempre hay un devoto disponible que da una mano a quien está perdido. ¡Lo conseguí!, qué lindo volver a leer esa conversación que tanto me marcó. Es una de las partes que dejó eco en mi y ahora la relaciono con una parte de mi vida.
Tengo tantas dudas, tantas que no quiero vivir con ellas, quiero que las maten, quiero enfrentarme para sentirme libre. Duela o no, aquí estoy, poniéndole el pecho a lo que yo elegí o a lo que me tocó vivir.

"adhiyajñah katham ko 'tra
dehe smin madhusudana
prayana-kale ca katham
jñeyo ’si niyatatmabhih"

Traducción:
¡Oh, Madhusudana!, ¿quién es el Señor del sacrificio y cómo vive en el cuerpo? Y, ¿cómo pueden conocerte a la hora de la muerte aquellos que están dedicados al servicio devocional?

Arjuna pregunta aquí que quién es en verdad el Señor del yajña (sacrificio), y cómo reside el Señor en el cuerpo de la entidad viviente.
Arjuna se dirige al Señor por el nombre de Madhusudana, ya que, en una ocasión, Krsna mató a un demonio llamado Madhu. A decir verdad, estas preguntas, que eran de la categoría de las dudas, no debieron haber surgido en la mente de Arjuna, porque Arjuna es un devoto consciente de Krsna. Por lo tanto, estas dudas son como demonios. Puesto que Krsna es muy experto en matar demonios, aquí Arjuna se dirige a Él como Madhusudana, para que Krsna le mate las demoníacas dudas que se le vienen a la mente.

Yo reinaré


Si esto no es luz significa que estoy ciega.
Otra vez lo que pedí. Antes de terminar el día, por la tarde recibí una visita, digamos que fue una visita de luz en todos los sentidos. Un abrazo, una sonrisa, una buena noticia y un presente de bolsillo me motivaron mucho.
Todos los malos momentos esconden algo bueno; me costó entenderlo, más que nada aceptarlo.
Retomo la concentración, voy bien, con fe y perseverancia.
Con la ayuda de una hoja y una pluma anoto las señales del día. Es hora de retomar con la tarea que el universo me da. Era hora de volver a sincronizar.
Se vienen grandes cambios y quiero ir lejos, tan lejos que quiero disfrutar del camino, ir despacio para apreciar todo lo que vaya apareciendo.

7/21/2015

La música de hoy

Y me pongo a escuchar canciones que no me gustaban, y no me hubieran gustado si las conocía de otra forma que no sea por él.

Más metro

Apurados nos dimos la mano y saltamos al vagón, esperar otro tren era desaprovechar el tiempo.
Cerradas las puertas lo empuje hacia mi, esta vez no podía desaprovecharlo, había juntado muchas ganas y no podía ocultarlo. El día anterior me había asustado, mitad táctica mitad realidad, mi corazón no pudo con tanta presión, no pude dejar que la razón sucumbiese ante su gran dolor.
Viajamos siendo uno. Con mi cabeza sobre su hombro reviví su perfume que tan bien me sienta, y que cuando después de nadar en un mar de besos, lo impregna en las sábanas que me acompañan la noche en que me deja.



Había luz, mucha luz

Hace unos días me saqué una foto para un trámite, la modifico un poco, le doy más luz y digo: no está tan mal, la voy a usar de perfil. La subo y pienso en el epígrafe, le pongo "Quiero luz. Mucha luz". Como un juego de palabras entre la edición y lo que realmente necesito en este momento, me quedó resonando esa palabra.
Hace unos minutos me hice un té, lo revuelvo para disolver el azúcar e intento enfriarlo, como si más movimiento le bajara la temperatura, pfff. Mientras me concentro al escuchar el tintineo, unos rayos me buscan para llamar mi atención. Me muevo. Con cara de extraño e inquietud volteo la mirada a la taza; había luz, mucha luz.
Lo que quería se estaba manifestando. Esa luz que de día esquivo por no tener ganas de apreciarla a solas, ahora me estaba buscando. Acepté ver cómo esos cristales se movían para reflejar ese rayito que venía de afuera y se desviaba para mi, solo para mi, directo a mis ojos.
Era necesario un poco de luz. Hablar de ella, experimentarla, tenerla presente de alguna manera.
Lo bonito de relajarse es controlar nuestras vibras, encontrar un poco de sincronismo para motivarnos y ampliar nuestro radar. Las cosas se dan, solo hay que aprender a mirar.


La frase del día: "Nunca podrás escapar de tu corazón, así que es mejor que escuches lo que tiene que decirte".

7/20/2015

Día 3 o 4, creo, en fin, de los primeros


Empezamos el encuentro sentados bajo el monumento de la ciudad. Como era de costumbre, empezar una charla nos era fácil, entre pregunta y pregunta habían comentarios que nada tenían que ver entre sí. Teníamos el centro de la ciudad frente a nosotros. Al darle tantas miradas, de corazón te salió hablar de los edificios que nos acompañaban. Fue la primera vez que me hablabas de tu pasión, del hobby que dejaste perdido en algún lugar de tu vida. Me los nombraste como si fueran figuritas repetidas, los conocías casi de memoria.
Bajó la noche y el cielo se tiñó de naranja. Tomé una foto para recordarlo con más fuerza, era una sabia y extraña naturaleza; hecha de cemento, fierros y espejos.
La tarde nos apuró y el cansancio nos dio la oportunidad de acercarnos. Me acosté para ver el cielo, detalle hermoso donde quiera se esté. Me acompañaste y te acostaste, hablamos y rara vez nos miramos. Hasta ese entonces no te había comentado sobre mi problema, no sabías lo seca que puedo ser hasta decidirme a probarte. Acostada decido mirarte mientras me hablas. Sentí tranquilidad, quería que me tocaras el pelo, que me acariciaras, quería sentir esa incomodidad que me hace estallar y ser más espontánea. Pero no, no pasó nada. Pero para mi sí, lo imaginé tan claro que sentí que así había sido.

Días de sangrado

Tengo unos cuantos borradores con frases tiradas como esos pedazos que no termino de comer. A veces siento grandes ganas de escribir, de usar todo el día para ello, pero no puedo. Hoy toca retomar.
Me buscan, me sacan charla y yo acá, con los dedos que acarician el teclado a la espera del milagro.
La única manera para no enloquecer es retomar esas sagradas puntas que dejé para más adelante.

Siento la imperiosa necesidad de dormir para olvidarlo todo, dejarme ir, no pensar.
Lo intento, tengo tiempo de sobra para desaparecer de esa forma, pero no puedo. Doy miles de vueltas y mi cabeza nuevamente recomienza a atar cables sueltos. Me enojo, me odio, me detesto.
Deseo lo que nunca recomiendo, pastillas. Me quiero hundir en un mundo donde no cuente mi cuerpo. Quiero olvidarme de la vida real.
Pienso en pasar del otro lado, exagerar, matar las pocas ganas que me quedan de ser positiva. Ya no me sirve el "más o menos".
Controlo si a esas horas de la noche, mientras todavía no las tengo, en alguna parte de la ciudad hay otro desquiciado como yo.
El domingo fue hermoso, soleado, con calorcito, pero opté por quedarme en casa para torturarme y no aprovechar el sol. Tenía los ojos hinchados y rojos, las pantallas me habían desgarrado la mirada. Sólo esperé a que el sangrado viniera para sentirme sin culpas. Amé cada dolor e incomodidad que me causó. Era lo único a festejar.
¿Qué ironía?, querer lo que no quería que hicieras. Quiero 15 días de drogas, 15 días de coma farmacológico. Quiero esto para no tener que esperar viéndole la cara a aquellos que van por la vida felices de poder compartir.
Los momentos malos se agudizan con el tiempo. Más pensamientos, menos gente a tu lado.

Zoom




Quiero un zoom anatómico
quiero el fin del secreto
entre tus labios de plata
y mi acero inolvidable
quiero un loop
protagónico...

Volver para ser millones

Vuelvo para estar más atenta, alerta, para leer cada señal.
Voy a poner cada canción que resuene en mi cabeza, voy a leer cada letra y la voy a relacionar con muchas cosas de mi presente.
Voy a hacer una lista de todo lo que quiero, ahora y mañana.
Voy a calmarme y disfrutar más cada cosa que haga.
Voy a ver más allá, buscaré detalles en mis recorridos cotidianos.
Rezaré más, con más fuerza.
Canalizaré energías.
Escribiré más para sentirme más ligera.
Voy a reorganizar mi presente y mejorar mi futuro.
Es hora de volver a trabajar quien quiero ser.

Mejor que sea menos

Yo sí creo que el amor muere gradualmente por cada día no aprovechado.

7/19/2015

¿Y si fuera menos?

¿Qué te hace pensar que el amor no se pierde por cada día no aprovechado?.

Una de las tantas cosas que quiero

Hace rato que vengo pensando cosas que empiezan con un "quiero". Ando pidiéndole todo a la vida, quiero esto y aquello, quiero todo lo necesario para ser feliz.
Ahora quiero un momento, mio pero con contigo, quiero verte por horas mientras dejas tu cuerpo, quiero ver esos pequeños movimientos inconscientes, sentir tu respiración relajada.
Quiero acercarme cuando ya no estés, tener control total sobre tu cuerpo. Quiero revivir tus aromas con tonos dulces. Quiero sentir toda tu espalda, lisa, perfecta. Quiero olerte, quiero jamás olvidar tu perfume.
Quiero escribir mientras duermes, quiero describirte, pensar palabras al verte. No creo sea lo mismo escribir contigo a mi lado. Quiero llenarte de versos, de frases que me animas a crear, quiero despertarte con un poema carente de reglas, con poca retórica. Quiero que me alcance el tiempo para mirarte, escribirte y volverte a mirar. Quiero una noche sólo para mi deleite, quiero dormirme contigo y levantarme antes que tu, prepararte un desayuno y desear que encuentres el regalo en algún lugar escondido.

Sobrevivir

Me obligo a salir, a conocer más gente, a escuchar canciones, a comer y a hablar de vos cuando realmente lo siento.
Me obligo a callar cuando el cansancio me gana, cuando no quiero repetir sólo para actualizar a alguien que aparece de la nada, con un mensaje que nada tiene que ver con un "¿cómo estas?".
Me repito una y mil veces que más que todo aquello que hice no puedo hacer, que nuestra historia no depende de mi.
Me obligo a pensar que el tiempo pasará rápido. Que todos los días planearás algo para acelerar el tiempo. Que armarás tus discursos con lujo de detalles para no tirarte al vacío con un par de frases.
Me obligo a pensar que agosto comenzará en su primer minuto, como debe de ser. 
Me obligo a no detener mi vida, a salir y escuchar a los demás. Quiero historias, salidas, quiero gente que haga sentir mejor. Quiero saltar, correr, quiero cansarme por eso. 
Quiero que la vida me sorprenda más seguido, al menos en estos meses. 
Quiero abrazar u olvidar.

Foto nueva

Me contactan para decirme qué bien me veo. Que se me ve muy bien, que de seguro las cosas están yendo bien. Con gran desencanto respondo que sí, que la verdad ando bien y enseguida hablo del trabajo. Mezclo temas para tomar las riendas de la charla. Parece que la foto me muestra bien, dejémoslo ahí, hablemos de lo único que no me deja, el trabajo; mi casa en esta nueva ciudad.

Complicidad nocturna

Con taquicardia adolescente me levanto en medio de la noche y con la certeza de que me hablaste. Esta vez nadie me convencerá de aquello fue un sueño, fue algo más, un mensaje directo, telequinesis. Me siento un poco idiota hablando de estas cosas, teorías poco desarrolladas, palabras duras, técnicas, pero no encuentro otra manera de decirlo.
Estaba en la cocina, en pijama y sin arreglar, vos sentado en una silla del living, contemplando mis movimientos, abres la boca y me dices "me encanta verte". Tres palabras, sólo tres fueron necesarias para que me de una pausa y me gire a verte. Te miro y mientras lo hago te imagino durmiendo, como hace un rato lo estabas, te respondo: "y a mi me encanta verte dormir". No hubo más que una sonrisa en acuerdo para confirmar la belleza de los comentarios que nos acabábamos de regalar, eran la energía necesaria para seguir disfrutando el día y recordarnos que al menos otro día más podíamos sobrevivir sin decirnos algo.
Me muevo y estiro mi mano para tocarte, encuentro espacios a mi alrededor, solo almohadas desprolijas testigos de una guerra. Me encuentro entre dos espacios vacíos, en el medio perfecto de una cama para dos, en una noche donde una sábana basta para cubrirme del frío. Una sábana que podía no servir si estabas a mi lado, abrazándome con tu cuerpo perfectamente plegado para encajar con el mio.

Detalles

Ternura es que un under treinta tenga canas.

Dejarse

Te das cuenta que te dejaste cuando:
-agarras un algodón para limpiarte los ojos con desmaquillante y recuerdas que hace más de una semana no lo hacías.
-ves que el tubo de papas fritas que abriste hace dos semanas sigue sin vaciarse.
-cuando aprietas más el cinturón
-cuando haces preguntas básicas en voz alta y te las respondes de manera diferente
-cuando tus pensamientos terminan con un "y si no, que se vaya a la concha de su madre"

7/14/2015

Sólo nubes

No sé si llego intacta. Me cuesta moverme, tengo un respiro lento.
No tengo voz para pedir ayuda, llegaré cómo sea, si es que que llego.
El viaje será largo, muy largo. Caminar con heridas es doloroso, me arrastro.
No sé si llego a casa. El día me está consumiendo, me está robando la energía, la poca que tengo.
¿Dónde está ese sol que me recargaba?, ese alimento natural que día por medio me llenaba el alma.
Hay muchas nubes, tantas que el cielo está completamente gris. No veo nada más, nada.
Me duele todo el cuerpo, me duele hasta lo que no existe.
No sé si llego a casa. Ya me veo durmiendo en la puerta del metro, acurrucada con mi mochila.
¿Existen las sorpresas?, ¿y mi fe?, me hago pregunta tras pregunta, todas frías, carentes de esperanzas. Hoy muero, muero olvidada en la puerta del metro. Y si llueve será sobre mojado.
No sé cuánto me queda... tecleo con la poca movilidad que mis dedos tienen, me olvido, me dejo.

Take me out

Pongo The Smiths y las fantasías se disparan. ¿Cómo se hace para no pensar algo lindo con un tema de Morrissey?, más específicamente con "There is a light that never goes out". Si bien la canción ya tenía su encanto, ahora me es imposible no relacionarla con "500 days of Summer", una película de amor enfermo.
Más que la canción, la película me hace pensar ¿de qué somos capaces de hacer por amor?, me lo tomo muy personal, ¿hasta dónde puedo llegar por amor?. Hablo de un sentimiento trascendental que tiene la fuerza de mover montañas, pero también de enceguecernos al punto de aceptar cualquier situación y ahí es donde tenemos que tener cuidado. 
Somos seres que imaginamos y también razonamos, por eso no nos queda otra que encontrar un equilibrio para poder ser felices.

11:25 AM

Tirados en la cama, uno de frente al otro, nos miramos hasta dormirnos.

7/13/2015

Arriba donde pega el sol

Quiero sentarme en aquella terraza, la que fue mi segunda casa, nuestra segunda casa. Quiero revivir los momentos que el ser más importante me dió; me regaló. Quiero sentir esa nariz fría que recorría mi cara, esos lenguetazos que secaban las lágrimas de alguna amarga historia. Quiero abrazarlo, sentir ese aroma tan particular, por momentos horrible, por momentos hermoso. Abrazarlo hasta que haga un ruido de incomodidad, acariciarlo entre medio de sus ojos y ver cómo el sueño se apodera de él. Quiero tomar sus patas y hacerle cosquillas, reir mientras lloro.
Quiero otro momento así, con el morocho de mis sueños. Quiero volver a despertar con sus ladridos en mi cara, con sus incansables persecuciones. Quiero besar esa trompa que tanta mugre juntaba.
Quiero comer con él de un mismo tenedor, quiero enojarme por su exitación, verlo enojado y derretirme por sentirlo así. Quiero otro momento como aquellos, lleno de sentimientos y cero palabras.

Lado superior derecho

Delante mio tengo vida, un panorama verde que me tapa el cielo. Una cantidad de hojas que bailan en sincronía con lo externo. De mi lado no encuentro el ritmo, no me puedo acoplar a sus movimientos. Pero no importa, intentaré seguirlas con la cabeza para ver si hago conexión.

Recuerdo.
Nunca tuve tantas preguntas como en estos días. Divago por cada imagen que mi cabeza crea, ahora en esa pequeña bolita que tanta gracia me causaba al ver. 
Aquella pequeña montaña que me robaba la atención cuando con mucha timidez intentaba conectar con su mirada.
¿Qué será de ese detalle?, esa extraña sensación de acercarme a lo extraño y único. ¿Qué estará haciendo ahora que no tiene quien la mire y la analice?, ¿por qué decidió vivir a la derecha y no a la izquierda?, ¿qué será de él, o ella?, no sé cómo llamarlo.
Esos detalles únicos son los que se apoderan de los recuerdos. Es más fácil recordarlo por esa pequeña montaña que por su casi perfecta manera de combinar la ropa.
¿Qué estará haciendo tan lejos de mi?, ¿cómo reaccionará cuando alguien más la mire como yo la miraba?. Admito que me nacen unas profundas y enfermas ganas de hablarle como a un animal, dulce y pasional.
Desde la otra parte de la ciudad, reportando para mi mundo. 

Desoriente

En mi vuelta a casa tomé la ruta hacia el desoriente. Si bien conocía perfectamente la ruta, me perdí dos veces y eso hizo que llegara tarde a destino.
En realidad no iba al desoriente, pero fui de todas formas. Mi cabeza trabajaba muy lenta, la espalda me pesaba y la mirada me sobrecargaba.
Entré a un agujero negro y salí a los pocos minutos. El tiempo me comió. El tiempo... maldita palabra que hoy no hace más que perseguirme para mostrarme su extraordinaria inteligencia.

De camino

Ojalá tuviera la delicadeza que tiene Cortazar al decir que vomita conejitos, pero lo mío es sangre pura, inalterable.
Escupo todo lo que guardé desde que te conocí y el dolor que hoy me causa no tenerte.
Ojalá alguna vez llegara a ser como él, inmortal con mis palabras y ojalá poco a poco me vuelvan las asquerosas ganas de mezclar gustos y saciar mis estúpidos antojos. Ojalá vuelvan y siga vomitando.
Hace unos días creo que lancé lo último que guardaba, me di cuenta porque ya comida no había, era eso tan amarillo y ácido que daba dolor.
Todo lo que consumo me dura poco, me alimento con unas gotas de suero que fácilmente consigo fuera de casa.
"Vómitos y palabras" podría ser el título de uno de esos libros que quiero escribir. Metáforas muy pocas, realidad, mucha.
Me pregunto cuanto más me queda por escupir, ¿cuanto más no dije o quiero decir?.
Creí haber dicho todo pero parece que los sentimientos eran tantos que demostré poco y el resto lo guardé. Que cobardía la mía, ahora me toca limpiarme. Dejar este cuerpo pulcro otra vez. Dejarlo como nuevo para que toque llenarlo de cero y con cosas que luego no tendré que vomitar.

Qué maravillosa ocupación la de mis tiempos libres, terapéutica como nada. Abrazo las palabras que con delay llegan a un diario digital.
Me gustaría seguir escribiendo pero el dispositivo no ayuda, tampoco el paisaje. Me están hipnotizando, no creo durar mucho más. Mejor me voy ahora y aviso previamente, como cuando me avisabas porque no querías que me quede a la espera de un cuerpo que fácilmente se iba, por cansancio natural o por una pastilla que te daba lo que yo quería darte.

7/12/2015

Si pudiera no pensar

Lo más difícil de dejar ir es borrar todos esos planes que tenía en mente. Esos pequeños sueños que me hacían vivir más eufórica y motivada. Algunos de ellos no se pueden hacer a solas, porque sin la persona con la que se los creó ya no tienen importancia.
Qué difícil es dejar algo que no se quiere dejar pero que es necesario dejar. Me hace sentir insegura cuando no debería estarlo, es como tener un arma en las manos y no saber que hacer.
Me consuelo pensando que las cosas van a mejorar, que no dejo de ser quien era antes de entrar a esta última historia. Que mi vida sigue igual, tranquila y fuerte; pero cuesta, cuesta creer que hay gente que se deja para lo último y cuando se topa con alguien que se ama, hay un choque que la deja en coma momentáneo.
Quién sabe como terminará todo; si la vida me dará lo que necesito en estos días o más adelante, quién sabe si esto es karma, si me pasó para aprender a elegir mejor o porque necesitaba ser más fuerte y decidida.
Quién sabe... Creo que la respuesta a esto la tendré más adelante, cuando mis pensamientos estén más tranquilos y deje estos días de altibajos.

7/11/2015

Nacimiento y muerte

Hace unos días me levantaba con una noticia que me puso inquieta, había nacido el hijo de la hermana de mi mejor amiga.
Con un total de no sé, 10 palabras mas o menos, me decía que no paraba de llorar, que en breve nacía su primer sobrino. Ella es así, tan llorona y sentimental... quería estar allá para poder abrazarla y pasar esas horas de nerviosismos con ella, quería acompañarla y vivir eso tan especial que estaba pasando. Ella es una de las pocas personas más emotivas y amorosas que conozco, es más, creo que antes de darle el reconocimiento a mejor amiga, era mucho más bondadosa, pero conmigo un poco se retrajo.
No digo que la empeoré, digamos que la equilibré, necesitaba una chispita agria, al fin y al cabo, eso no modifica la esencia, sólo la amolda al día a día.
Esos días de noticias de luz son tan importantes como aquellos de puras sombras. Estar lejos de mis amigas a veces es difícil, querer estar ahí, ya, ahora, pero no puedo porque hay kilómetros de distancia. Días como esos, el dinero no ayuda, ni teniendo millones podría haber hecho que en una hora estuviera ahí, calmándola y abrazándola.
Ese mismo día, de este lado yo tomaba una decisión que me costaba equilibrar con su noticia, eran dos polos opuestos. Ambas con lágrimas nos sosteníamos, yo sabía que no podía pasar por alto su noticia y ella tampoco la mía.

Ni uno, ni dos, ni tres días me iban a sacar del pozo, pero aquí estaba, buscándola y siguiéndola por redes para conocer a su sobrino.
Este tipo de noticias me recuerda la edad que tengo, a veces la olvido, a veces pienso tener todavía mis dulces 20. Hoy abro Facebook y una de cada 15 fotos es de un bebé, de una madre o un casamiento. Al igual que los fumadores, comprar cajitas de cigarrillo con la imagen de un pulmón podrido no los hace dejar de fumar, pero sí pensar por una milésima de segundo. Eso me pasa cuando entro al Face, miro todas esas fotos y en algún lugar de mi cabeza digo "qué lindo ha de ser...".
Amo mi vida actual sin hijos, pero ver ciertas cosas me hace repensar. Me pregunto, ¿cuándo sería el momento ideal?, ¿qué me gustaría enseñarle?, ¿dónde lo podría tener?; porque cuando te encuentras sin raíces piensas todo dos veces.
Qué lindo ha de ser el sólo hecho de tomarme el tiempo para responder a estas preguntas. Por ahora no hay apuro pero disfruto el plantearmelo para un futuro.

Nunca me gustó leer esos textos que escriben las madres explicando lo bello de ser mamás jóvenes, maduras, solteras o lo que sea, pero quién sabe por qué, me enamoré de este manifiesto. Quiero creer que es por cómo se expresan los sentimientos y por el salir de lo básico, que es la famosa enumeración de cosas y momentos por que una mujer pasa para tener un bebé.

7/10/2015

Del puro

Me reencuentro conmigo misma, me reencuentro al conocer un nuevo concepto sobre el amor.
Por momentos me desconozco. Yo no era aquella que hablaba de estas cosas abiertamente y mucho menos con tan pocas metáforas.
Hoy expongo un análisis y me ofrezco como voluntaria. Doy la cara y me pongo como ejemplo. Doy conferencias ante un público invisible, cuento mis más profundas reflexiones y motivo para ayudar a quienes se encuentran perdidos sin un camino firme.
Hace varios años, cuando me movía por la escena musical under, había una banda que en sus shows preguntaba "¿qué es el amor?". Respondía con una sonrisa porque no sabía qué más decir.
Hoy, después de tantas historias personales y ajenas, me encuentro respondiendo a esa pregunta que tantas veces ronroneó en mi cabeza.
Por empezar el amor es un sentimiento, uno de los tantos que podemos sentir. Podemos amar a mucha gente, pero el amor no es igual para con todos. Usamos la palabra amor para referirnos a una madre, a un padre, hijos, amigos y pareja. Pero con cada uno de ellos el amor se amolda en base a la categoría.
Mi teoría se basa en el amor de pareja, un tema muy discutido en la sociedad moderna.

¿Qué es el amor?, me hago esa pregunta en un momento de crisis. Miro mi alrededor y analizo. Tengo conocidos que apuestan al amor sin ataduras, aquel tan "pro" que permite las aventuras menos pensadas. Una madre que cargó una cruz no correspondida, una amiga cómoda y desganada, una amiga entregada y muchas historias más.
En todas veo que el perdón existe por el sólo hecho de amar con locura; un sentimiento que nació de un día para otro. Y sí, no creo que el amor se construya con meses y años de convivencia. El amor aparece de un día para otro, te da una bofeteada y te reta a un duelo. Te pone en un ring donde tu decides si luchar o tirar la toalla.
Ese amor que desafía es el amor puro. Aquel amor que te hace cambiar de perspectiva, que te hace replantear miles de cosas, que te obliga a cambiar tus errores.
El amor verdadero es el único que opta por romper barreras, el único que te obliga a correr, porque el verdadero no espera, el verdadero vive del ahora.
Cuando el amor es puro, no importa el tiempo en que se lo haya conocido, la circunstancias ni nada, cuando es puro a uno le nacen las ganas de luchar contra todo, de dejar las comodidades para hacer de dos corazones uno más grande y más fuerte.

No entendía porque grandes mentiras y meses de ocultamiento podían ser perdonados. No entendía cómo tantos años de matrimonio podían equilibrarse ante unos meses de egoismo puro. No entendía cómo una persona pudo haber soportado una enfermedad ajena de alguien que no aceptaba curarse, no entendía cómo una persona pudo haber pasado un tiempo aceptando un mal comportamiento. No entendía porque a meses de conocerse elegían casarse. No entendía cómo tantos años de diferencia no hacían la diferencia para formar una familia. No entendía cómo la razón tan altanera tenía el poder de borrar títulos universitarios.
No entendía todo esto pero hoy si. Entiendo por qué al soltar sentí la necesidad de dejar una puerta abierta. Una puerta que me era necesario arrimar pero no terminar de cerrar. Una puerta que quedará así por unos días y quizás uno o dos meses. Creo que esas puertas tienen un período de validez, llega un momento en que desaparecen porque la cabeza vuelve a hacerse escuchar.
Los sentimientos pueden no cambiar pero sí moverse. El amor puede mutar, entrar a otro cuerpo.
Además, el amor es un todo o nada. Quien no quiera arriesgar es porque no lo siente en su más profunda esencia, eso que dice llamar amor es obsesión, una nueva comodidad. Aceptar eso sería entrar en un círculo de conformismo, menospreciarnos.
Hoy aprendí que el amor es superar momentos y apostar fuerte en los momentos más difíciles. Es aquello que nos hace cambiar de parecer de un momento a otro. Es quien nos hace querer lo que no queríamos y replantear nuestros ideales, nuestro futuro.
Hoy sé que el amor es disfrutar y compartirlo, es abrazar una vieja teoría de supervivencia, esa que tan fría suena al saber que el único propósito del ser humano es reproducirse. Eso es, aceptar la teoría, aceptarla porque el amor la trabajaría de manera perfecta.

7/08/2015

"No la dejen pasar"

Tengo dos policías que no me sueltan porque hace horas que estoy gritándole y tratando de correr hacia él. Se me está yendo la voz. No sé cómo hacer para que me escuche. Necesito hacerle saber muchas cosas. No quiero que se vuelva a equivocar, esta vez hay alguien que está de su lado para hacerle ver las cosas desde otra perspectiva.
Hay cosas que ya las pasé. Quiero demostrarle y regalarle días de charlas. Quiero contarle todo lo que pasé. Decirle que no es correcto tomar decisiones en caliente. Que los peores momentos sirven para descargarse pero no para tomar decisiones.
Necesito ir hacia él pero estos dos no me dejan. Necesito hablarle, necesito que entienda, que reflexione antes de perderse nuevamente.
Él no sabe que ya se encontró, yo lo encontré, hay una persona entera que cree estar rota. Él cree que cada parte de su cuerpo cuelga de un hilo, pero son puras alucinaciones. Yo lo veo entero.
Sus problemas son mentales, no se reconoce como una unidad íntegra.
¡Ya déjenme pasar, no quiero perderlo!, ¡déjenme ir por él, soy la única que lo conoce!, ¡déjenme...!
- y caigo arrodillada, rendida, sin fuerzas y sin voz -

Todo me recuerda

Me encuentro dejando algo que no me daba tranquilidad, algo que al final no hacía más que ponerme nerviosa y que me era imposible de arreglar.
El día en que decido cortar, cual dieta estricta que nunca nadie en la vida aceptó por mera felicidad, camino unas cuadras y entro al metro con una canción romántica, de esas que con sólo 3 segundos de melodía te dan ganas de pegarte un tiro. Así empezaba todo.
No sólo tocaba lidiar con la difícil decisión de dejar aquél círculo vicioso que me daba más disgustos que satisfacciones, sino que ahora me tocaba lidiar con las coincidencias de la vida. Aquellas que no sabes si son para recordarte lo peor y hacerte llorar de la bronca o para recordarte que todavía hay esperanzas y que por eso hay coincidencias.

Hace días que vengo leyendo frases que siento me abrazan y me aconsejan. Una de ellas es la siguiente, "Nadie que piensa bien reacciona mal". ¡Mierda!, ¿entonces?.
Con esto entiendo que quien dejé debería entender el porqué de mi última respuesta, libre de enojo, llena de dolor y desilusión.
Pero... yendo más a fondo tampoco pensamos bien todo el tiempo.
Estar mal es tener un período de inseguridad, cosa que nos hace imaginar un sin fin de posibilidades, tantas que nos perdemos haciéndonos historias, y si alguien nos detiene, nos enojamos por no haber terminado de desarrollarlas.
Podemos estar mal por varios motivos, uno ciento por ciento personal y otro por culpa de alguien más, que ojo, hay que destacar que si ese "alguien más"es el problema es porque uno aceptó que entrara.

Dando un paso atrás, analizo, pienso y concluyo en lo siguiente; pensar bien es tarea personal, pero si se está con alguien es tarea grupal, por ende, el día en que pensé y reaccioné mal fue porque: hice mal mi tarea personal o hicimos mal la tarea grupal, y el día en que reaccioné bien ante una fea situación, fue porque: hice bien mi tarea personal o hicimos una buena tarea grupal.

Conclusión. Algo que nunca vi y el sentimiento que nació me hizo reaccionar bien. ¡Ni que fuera Dios!, bah, Dios es amor (eso lo dicen todos los creyentes) y el amor es como Dios, invisible pero presente. O sea que el amor también es Dios porque su esencia es la misma, o sea que dioses podemos ser todos Ó, todos formamos a Dios (no es mera idea mia, ya hubo alguien que lo dijo, pero llegar a esto por un camino diferente me resulta sorprendente).

Por ende, él sería mi Dios y yo sería el suyo. Y si no era creyente, ahora debería serlo, porque creer en el amor/Dios es creer en algo que todo lo puede, en este caso bajado a lo más terrenal, somos sinónimo de "fe".

Terminando el texto de las mil conexiones; el amor es invisible y tiene la capacidad de hacernos creer en lo que no vemos. ¡Mierda, si las palabras mezcladas con sentimiento pueden crear mundos!.

Ayudar cuestionando

Para empezar, soy mujer, naturalmente reflexiono más sobre las pequeñas cosas de la vida. Las mujeres somos así, algo que hoy nos causó cierto incomodo lo podemos recordar en un año y replantear nuevamente, ¿porqué ese sentimiento aquél remoto día?.
Sí, puede que en muchas cosas nos pongamos pesadas, ¿por qué retomar un tema que ya se habló?, porque no aceptamos las cosas porque sí y porque tener sólo un par de palabras como respuesta nos resulta escaso. Nos cuesta quedarnos calladas, tendemos a forzar al hombre para que piense más y que escuche más a sus sentimientos.

Hace una semanitas atrás, una persona me preguntó "¿por qué me cuestionas?". En ese momento la pregunta la escuché con un tono desafiante, duro, enojado. Sentí que él pensaba en que yo dudaba de mis sentimientos, además sentí que me pedía que terminara con las preguntas, porque había cosas que no tenía que preguntar, que ya no me metiera más porque hasta ahí podía llegar.
Independientemente del porqué de su reacción, esa pregunta me quedó en la cabeza. Como muchas otras y por mi fijación en el análisis de cada palabra utilizada en nuestros discursos, esa pregunta fue una antes y un después.
Me di cuenta que cuestiono quien se gana parte de mi amor y no admiración, porque puedo admirar a mucha gente pero amar a muy pocos.
No es lo mismo amar que admirar. Amar es preocuparse por hacer las cosas bien, sentirse bien y hacer sentir bien a la otra persona. Admirar es reconocer los éxitos que destacan a una persona, indistintamente que nos interese mucho o poco.

A todo esto me pregunté, ¿por qué cuestionamos? y ¿por qué lo cuestionaba?.
Podemos cuestionar por varios motivos, pero principalmente cuestionamos por dos cosas:
1- Porque tenemos momentos en que nos comportamos como importantes estúpidos.
2- Porque nos interesamos en una persona de la forma más humilde y bondadosa.

Están los que cuestionan por que los celos invaden su capacidad de razonamiento y porque quieren ser los únicos con el poder de manejar la situación, o sea los estúpidos. Luego están los que cuestionan por querer ayudar, los que a través de preguntas intentan hacer reflexionar al otro, hacerlo sentir bien, darle el espacio para que se abran y hablen de ellos, de lo que son por lo que hicieron y hacen.

Llegar a esta conclusión me hizo pensar que enamorarme me hacía mejor persona, querer conocer sus problemas, querer ayudar era algo que no me nacía con cualquiera. Aceptar esto y querer adentrarme me resultaba natural, me sentía cómoda haciéndolo, no era un problema. ¿Vieron que cuando nos topamos con alguien depresivo tendemos a alejarnos por miedo a que nos pase toda esa negatividad?, bueno, la idea es no escaparles, la idea es poner el pecho a esas relaciones, porque siempre pero siempre, el estar bien vencerá al estar mal.
Quien está bien es porque está seguro de todo lo que está haciendo, está contento con sus logros y esa fuerza que conlleva es la única capaz de ayudar a alguien que está mal.
Tener la capacidad de ver las cosas por su esencia es una virtud que hay que trabajar desde cero. Pensar de más no es una locura. No, no es una locura darse otra noche de reflexiones mirando al techo, con lágrimas o vómitos.
Pensar un poquito más nos hará libres, actuar mezclando sentimientos y razón, invencibles.

Háganme creer

Háganme creer que todo esto fue por seguridad y por extremo amor.
Háganme creer que todos los errores pasados ya no volverán a suceder si algún día nuestros sentimientos nos empujan a buscarnos.
Háganme creer que actué acorde a lo que sentí.
Háganme creer que esto es lo mejor para ambos.
Háganme creer que las cosas pasaron por algo, porque me siento vulnerable como un niño. Háganme el favor de hacerme creer, más intensamente, que si de verdad hay amor, un futuro juntos podremos tener.

7/07/2015

Zoológico de cobardes

Esta historia la escribí estando en un zoológico, no sé qué fue lo que me llevó allí, pero allí estaba.

Es un lugar extraño, el único espécimen que tienen es uno que está tirado en una jaula bastante grande. Es una mezcla entre un castor, una nutria y un perezoso. Está echado, parece estar muerto, pero no. Entro en apnea unos segundos y controlo si se mueve. Sí, respira.
Pobre animal, está ahí tirado, sin ganas de nada. Seguro que ya se acostumbró a vivir en esta jaula, y eso que tiene todo lo necesario; juegos, comida, espacio... bueno, no tiene hectáreas pero sí tiene un buen espacio para moverse. ¡Qué cosas, qué malo es el ser humano!, ¿por qué aceptamos este tipo de cosas?. Él no puede seguir aquí... ¡oigan!, ¡hey!... grito para llamar la atención de todos pero no hay nadie.
Ese pobre animalito... ¡hey, psss!, ¡castor, nutria, perezoso!, ¡hey tu, el que está tirado, mírame!, ¡tsss tsss!... nada. ¡Pero qué animal pelotudo!.
Salto la valla, escondo la panza a más no poder, atravieso los barrotes y corro hacia él.
¡Hey!, no hay nadie, vamos que te llevo, le dije. No me respondía, ni una mirada me regalaba.
Hey, vamos, tu puedes, mírame. Necesitaba una mirada para que entendiera mis intensiones. Puede que no entienda mis palabras, es normal, soy un humano y él un animal, pero ¿una mirada?, eso sí debería hacernos entender.
Hey, animalito, vamos, mírame... yo te cargaré y te sacaré de aquí. No puedes vivir aquí, tirado y aceptando todo esto. Hay más cosas afuera. Ven, regálame una mirada. Sólo una...
Él seguía tendido, sin moverse. ¡Hey, basta!, tomé su cara y conecté las miradas a la fuerza.
Mírame cobarde, eres el único espécimen de este gran zoológico y yo soy la única que pago por entrar a esta mierda de atracción. No hay nadie más que nos vigile. Voy a levantarte y no quiero que me muerdas.
Lo levanté, tenía el cuerpo bastante frío y flácido. Lo levanté y salí de allí, busqué la salida más cercana y corrí.
¡Qué gorda antideporte que soy!, dos pasos y sentí que el corazón se me salía. No sé cómo lo soporté y seguí corriendo. Corrí hasta llegar a casa. Fueron bastantes kilómetros, ¡increíble!, fue todo un logro.
Llegué a casa y lo tendí sobre mi cama, lo tapé y fui por agua. Le mojé los labios y me quedé cuidándolo. Seguía sin mirarme, seguía en coma.
Tomé una silla y me senté a su lado, me quedé toda la noche cuidando de él. Cada tanto le daba una caricia para que me sintiera, que supiera que estaba a su lado, cuidándolo como nadie lo había hecho.

De cocodrilo

Sí, salen lágrimas pero ya no sé cómo hago, lo hago por defecto, como si fuera un acto reflejo.
No sé qué es lo que sale, si me siento seca, deshidratada.
Lloro por que sí, lo hago casi sin sentir.
Se acabó el dolor, sólo queda orgullo, honor y fe.
No sé cómo reaccionar, ando con un pañuelo en la mano porque no es lindo ir así por la calle, pero estoy bien. Qué mejor sensación que sentirse satisfecho, saber que las cosas que no salieron no fueron mis propias desiciones.
Qué lágrimas de mierda, sólo me nublan la vista y me generan arcadas.
Me calma saber que rompí paradigmas, que hice todo por aquello que deseaba.
Hay ira de por medio, de aquella que te hace mejor persona. Hay ira de esa que juega con la empatía, esa que te hace reconocer lo enfermos que podemos ser y las atrocidades que podemos hacer. Me dan ganas de gritarle, enojarme y gritarle otra vez.
La educación colectiva nace por los actos personales. Quiero más transparencia, más sentimientos, más humildad; contribuyo con eso porque es mi filosofía.
Las mentiras tienen patas cortas, no podemos fingir constantemente, no podemos regalar aceptaciones por caer bien. La idea de vivir es disfrutar lo lindo y lo feo, disfrutar lo que hay. Aceptar las cosas como son, ser flexibles y tener fe en lo que sentimos.
Lágrimas, ya dejen de salir, no quieran mostrarme insegura. Ustedes no son más que un rasgo externo , y aquí lo que vale es lo interno.

Tipos de decisiones

Las diferencias entre las decisiones racionales y aquellas sentimentales, son a grandes rasgos el reflejo de la vida que llevamos.
Nos es fácil criticar, tendemos a menospreciar nuestros sentimientos porque así nos acostumbraron a vivir. Para ser exitosos nos dieron una lista de cosas por hacer, paso por paso nos detallaron los caminos por recorrer, pero en ningún momento nos hablaron del corazón.
Vivir en un mundo donde las conveniencias vienen de razones indiscutibles nos hace responder con lentitud. Debería ser al revés, pero no, la razón tiene su análisis, tiene sus sumas y restas, tiene una cantidad de cuentas que a veces nos toman días y hasta años solucionar.
Responder con los sentimientos es poco habitual. Consultar al corazón parece tarea de gente tonta, que no piensa, que no usa tácticas, no razona; pero aquí radica la diferencia. Analizar un sin fin de posibilidades nos lleva tiempo, responder con lo que uno siente nos regala el instante, el ahora. Lo que se necesita para vivir; el presente.
De nada sirve proyectar a futuro, vivir de lo que vendrá, porque quién sabe si llegaremos a vivirlo.
Somos ahora, somos este preciso instante.

Sinca

Uno sin cabeza, la otra con dos, tres o quizás cuatro. El equilibrio quizás se de cuando el sinca se compre dos, tres o quizás cuatro.

Una forma más

Me pregunto el por qué de mis últimas decisiones, el por qué de tanto llanto, el por qué de tanto malestar y el por qué de mi último respiro, libre de incomodidades y lleno de tranquilidad.
Elegir algo diferente, algo que nunca había experimentado fue mi propia decisión; a veces sucede por default, otras por que uno lo analiza y accede. En este caso fue así, desde un principio supe que lo que iba a aceptar era nuevo, un mundo desconocido.
Al principio actuaba con cautela, respondía con miedo y con un estudio detallado. Era un prototipo de robot, puros cálculos. A medida que pasó el tiempo me relajé, dejé que aquella novedad me sorprendiera, que hiciera de mi lo que quisiese, por que se veía muy bien y se sentía exquisito.
Así me encontré viviendo algo nuevo, aceptando una nueva forma hasta que ella entró en mi. Ahí fue cuando mi cuerpo automáticamente la rechazó, no la quería, era demasiado. "Eso no puede entrar, duele, mejor mirarla desde afuera" me decía. Intenté rechazarla, ponerla de lado porque el dolor era insoportable, pero una voz interior me gritó: "tiene que doler, no la alejes ahora, porque a esa forma la miraste, la tocaste y la viviste, que ahora quiera entrar es culpa tuya. Déjala que entre, dolerá al inicio, pero al final convivirá en armonía. Tu cuerpo la aceptará porque tu cabeza ya dio el primer paso".
Esas voces no siempre se hacen oír, no siempre estamos receptivos a esos mensajes. Hacerle caso fue aceptar un último dolor para luego sentirme mejor.
Qué linda experiencia, sufrir para llegar aquí, me siento más fuerte, más decidida. Caminar después de esto es sentir que cada paso es un salto; siento las piernas más largas. Me siento tan bien que hasta acepto a quien sigue rechazando esas nuevas formas. Me siento tan bien que las quejas ajenas ya no las escucho. Me sienta bien volver a respirar, ver cosas nuevas; un mundo donde puedo con todo.



7/06/2015

El pozo ciego

Hace unas semanas mientras caminaba por la ciudad me caí en un pozo, durante varios días estuve pidiendo ayuda pero parece que nadie me escuchó. No me quedó otra que entablar una relación con mis pensamientos más profundos.
A la espera de quien me tienda una soga para rescatarme decidí idear planes a futuros, una vida mejor, rica en experiencias y mucho cariño. Y sí, un día me tenía que decidir a ser más dócil, una mujercita como esas que tanto se venden.
-¿Aloooo?, ¿hay alguien ahí?, pregunté una, dos, tres, cien veces.
Después de pedir ayuda e idear esa vida mejor, empecé con las perturbaciones que me pusieron nerviosa, inquieta y hasta un poco violenta. Golpear las paredes me dejó los nudillos rojos, resentidos. No era yo, era otra, una desconocida.
Quise seguir pidiendo ayuda pero ya no podía diferenciar mis palabras. Quería algo que no era capaz de pedir y pedía lo que no quería. En ese momento necesitaba más que una soga, necesitaba un apoyo moral, una persona que me guiara los pensamientos, que me tranquilizara.
Aquellos días me moví tanto que excavé el fondo hasta quebrar el suelo. Caí, caí y caí, volé, volé sin disfrutar ese lapso de libertad, volé hasta desaparecer.
Ya no sé quién escribe este texto, si desaparecí ¿quién soy ahora?, ¿hay dos yo que relatan?, ¿cuántas personas componen una persona?.
Estoy perdida... por favor, ayúdame a reencontrarme con mis más allegados, ya no sé dónde queda mi casa, quienes son mis amigos, no sé si estoy casada o soy soltera, si tengo hijos o no. ¿Qué es todo esto?.

Lo que iba a escribir

Quería escribir sobre las ideas que me dio la lluvia que hoy me encontré al llegar a casa, pero una llamada sin respuesta me secó de repente.

7/01/2015

La mitad de mi altura

Me regala un tema de Calamaro, "Soy tuyo". Me deja unas palabras para acompañar su ofrenda y se va.
Una vez a la semana vuelve para recordarme el regalo, repite una y otra vez todo lo que me quiere y se va.
Vuelve con un fiel pensamiento de seguridad. Piensa que por cada vuelta yo sigo intacta, ilusionada como desde la primera vez.
Lo que no sabe es que cada vez mido menos; empecé a derretirme la primera vez que me mintió. Porque una cosa es que te mate una ilusión por un compromiso mayor, otra es que lo haga por miedo, cobardía, por egoísmo.
Medir cada vez menos me hizo ver las cosas desde abajo, desde una perspectiva infame, incapaz de llegar a los pensamientos de aquellos que saben disfrutar.
Haber perdido las piernas, moverme arrastrando mi cintura con los brazos me hizo sentir inútil, un estorbo. Tenía que buscar un skate para moverme con más facilidad, o una silla de oficina de esas con rueditas; la hubiera acompañado con una escoba para empujar y seguir con los labores diarios.
Haber perdido la mitad de mi altura fue recordar lo peor de la vida, llorar hasta no poder respirar, levantarme con un dolor en el pecho; sufrir el síndrome del miembro fantasma.
Quién lo iba a decir... ir a un médico no ayudó, fui a dos, tres, un rejunte de especialidades. Una junta de médicos me ayudaron a salir y juntos me dieron la esperanza de volver a mi vieja altura.
Qué interesante es la medicina cuando te ayuda o ayuda a una persona tan cercana, increíble a lo que llegamos; tratamientos para la regeneración de miembros.
Pensar que de chicos creíamos que los únicos capaces de estas cosas eran las lombrices, seres desafortunados sí los hay. Sufrieron mutilaciones en pos de la evolución, si así se puede llamar. La evolución del conocimiento, del autoconocimiento.