6/07/2015

Sentimientos de ahora

Dicen que las cosas buenas siempre cuestan más, y asi es, asi lo creo.
Siendo agradecida y contando mis azañas hasta el momento, entendí que mis mejores logros costaron años y años.
Las cosas por las que estoy orgullosa son aquellas que me costaron muchos esfuerzos. Si bien algunas costaban dinero del que carecía, todas requerían sentimientos para poder obtenerlas; eso fue lo que me costó aprender; el manejo de los sentimientos.
Estar en equilibrio y trabajar las fantasias lleva tiempo y preparación, uno quiere las cosas ya, ahora. Cuesta esperar, a veces duele tanto que terminamos por cambiar de rumbo y buscamos otras metas; eso no hay que hacer, no hay que soltar las esperanzas.
Las cosas buenas cuestan más, sí, pero pueden costar menos si aprendemos a estar bien con nosotros mismos; es la única manera de atraer los éxitos.
Cuando aprendí que todo evolucionaba al sentirme en paz y satisfecha en el lugar donde me encontraba, me daban ganas de empezar algo nuevo, retomar planes y proponerme objetivos.
Dicen que no importa donde uno está, todo depende de uno, pero ahí difiero un poco.
Si bien es verdad que cuando uno está bien su entorno embellece, también es verdad que los lugares tienen sus personas y sus tradiciones. Los espacios cambian dependiendo de quién los habita.
Uno puedo llegar con la mejor onda pero si los demás transmiten una que no se me acopla, las cosas no funcionan.
Es un juego de realidades, un sueño que tienes mientras sigues con los ojos abiertos; pensamientos constructores.

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