6/28/2015

#LaRutinaDeViajar

El metro ya no es igual, dejaste tu aroma en el. Ahora me toca vivir sabiendo que viajas todos los días conmigo, abrazándome y protegiéndome de aquellos que empujan para entrar y llegar en horario.
No es por querer magullar pero nos conocimos en lo cotidiano, en lo que nunca nos dejará libres, en el elemento más importante de la ciudad.
Cualquier estación será quien nos recuerde las tardes sin horarios, cualquier tren será el encargado de mostrarnos lo lindo y lo feo de la ciudad. Cada vendedor nos hará reír cuando recordemos las de cosas que se venden, la cantidad de palabras que se escuchan pero las pocas que se recuerdan en un ambiente tan colmado como este.
Lo que antes nos parecía una molestia soportable y hasta en cierto punto recomendable, ahora es detestable. Quedarse atrapado entre estación y estación era congelar el tiempo, era abrazarte un poco más, verte más allá. Ahora es insoportable, esa sensación de claustrofobia que me deja sin aire y sin ganas es mortificante.
Cuando los viajes terminan los recuerdos perduran. La cosa no queda bajo tierra, allá arriba cuando veo la luz veo un reencuentro; un te espero.

No hay comentarios.: