4/13/2014

Siesta

Escuchame atentamente:

No es casualidad que intente decirte las cosas que vengo pensando hace un tiempo. Mis sueños recurrentes, mis ideas, mis proyectos y mis imaginaciones contigo.
Me doy cuenta cómo las cosas cambian, cómo cambio. La paciencia que creí perder en grandes cantidades, todavía queda, al menos para contigo.
Sí, es verdad que no paro de pensar que el no buscarme es táctica pura. Que prefieres olvidarme a vivir atado a una suposición que espera un veredicto. O que te interesa otra que regala lo fácil, el relleno de un cuerpo modelo.
Es que cuando te veo arrodillado, jurando amor eterno, pidiendo clemencia y cuidando tu único sostén, veo la esperanza. Bajo el techo de una iglesia de antaño recargas tus sueños. Me duele inventar, esquivar, soltar. Es que te tengo, de alguna manera dejaste que me uniera. Compartimos lo amarillo de nuestras banderas, el dolor de un otro y el sueño del futuro que llegará en 48hs.
Sabemos muy bien que esperamos. Pero a diferencia tuya, yo, hace rato que te busco.

Paso mucho tiempo pensando y analizando la palabra dolor, no la quiero incorporar. Tengo miedo de adoptarla. No quiero que la leas de mis labios. Quiero que la sientas, quiero que la sientas durante mi estado REM. Cuando entre en ese proceso de unificación, cuando recicle frustraciones. Quiero que me escuches en ese preciso instante. Por eso es que te invito a dormir. Para que lo hagas sin mis explicaciones. Para que lo sientas.

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