9/11/2010

Desde lejos.

Y quien pudiera adivinar tu pasar, tu reaccionar, tu jugar.
Y quien pudiera decirme la verdad. Quien dijera la realidad.
Quien me dejara dormir sin molestos zumbidos, quien me agarrara la mano diciéndome que nada esta pasando, que solo un par de rayos de sol bailan haciendo ruido despertando a los demás.
Quien supiera las canciones que quiero para dormir, quien me sacara las medias que a veces olvido en mis pies.
Quien meta en remojo mi ropa sucia y se de una vuelta por la casa mientras duermo.
Las idas y vueltas de mis ideas se cansan del mismo parque.
Y llego el momento... en el cual me creo una psicosis, una doble vida, una enfermedad. Una realidad paralela. Un nuevo azar.
No voy del doctor, quien sabe si estaré diciendo la verdad.
La confianza mato mi ilusión pero creo mi coraza. Ahora puedo sobrevivir a los engaños naturales.
De esta planta no se come. Con solo olerla me alerto.
Saludable hermandad. Puedo ver sus cuerpos flotar pero incapaz de romper los soplo y los ahuyento. No puedo resistir sus zumbidos tanto tiempo. Los alejo.
Sé que están, lo se. Pero no es momento para abrazar.
Es momento de dejarme llevar. El viento no tiene rumbos, mis piernas me hablan. Mis manos trabajan, mi corazón repite, mi boca genera desligues.
Olvidense de mi por un tiempo, arreglaré este jardín en cuanto pueda.

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