3/07/2009

Mirá lo que encontré.

Te ví en la noche que mis ojos cedieron la realidad de un eterno día sin noches.
Una y otra vez todo concluye en el vidrio que cortó unas venas que sangraron y mancharon el suelo. Poderoso poder que hizo detener el desastre.
Pasará como si nada, corriente que transmitirá imágenes sin coherencia. Donde mi diafanidad se derrite y queda en el mismo lugar donde una vez me viste.
Pero una noche con chicharras te hará cambiar de parecer. Y mi boca se moverá sin que yo envíe mensaje alguno.
Hermoso es el presente donde te tengo en las imágenes de un futuro utópico. Y bellísimas las sonrisas que me regalaste en una caja de chocolates, un peluche y una tarjeta. Y más bellas aún aquellas cuando me refrescaste ese momento, cuando la lluvia me mojaba y yo estaba afuera.
Todas las relaciones que invento son el orgullo que tengo de haber aceptado el ángel que encontré en medio de una plaza. Entre juegos, pasto, arena y gente alrededor.

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