3/02/2009

Jardinerito y zapatillitas con abrojo.

Maldiciendo por dentro, con las miradas duras y quedadas. Con una voces fuertes y pesadas que quebraban la tierra. Entre medio de duros rasgos que ocultaban aquella sustancia dulce y pegajosa que a veces goteaba y quedaba pegada en el piso. Decidieron intercambiar un poco de palabras.

Entre personas que merodeaban sus andares, inmóviles se vieron. Como cuando en una foto se enfoca un punto y lo demás queda en desenfoque.

Como la imagen que ahora te haces. Oscura, con azules y celestes. Fríos que se apagan con un oscuro negro que cierra. O como aquella donde ella o el está del otro lado de la calle esperando cruzar.

Entre pequeñas dudas que exaltaban sus razones, era la simpatía que enamaban al saber que el otro respondía. Sorpresas. Benditas palabras que ambos estaban vivenciando.

Miles y miles de imágenes y palabras inundaron el pequeño mundo donde estaban parados. Casualidad? Nose sabe… está en dudas. Pero ambos flotaron hasta agarrarse de la misma imagen que los mantuvo vivos hasta que el aluvión se fue.

Debería de dibujarlo. Es cómico imaginarlo y más aún en un fondo sin perspectivas. Suspendidos en la nada.

Se miraron. Dos niños mirándose. Agarrándose fuertemente de la imagen. Despacio despacito comenzaron a aterrizar. En un verde pasto se sentaron y vieron el atardecer.

En un silencio tranquilizante que los mantuvo en paz.

Con el suave calor de un sol radiante y una linda primavera con facilidad cerraron sus ojos y durmieron juntos hasta el día siguiente.

No!, con un susto y grito ella despertó. Dónde es que vas?.

Calladito iba de la mano de su mamá. Lo había ido a buscar. Y sin decir nada con una mirada se iba.

La niña con tristeza no entendió por que el no había dicho nada y había aceptado sin problema alguno la orden de su madre. Dónde estaba el falso llanto que nosotros conocíamos y que tanto efecto causaba?.

Sentada secó sus lágrimas y mirando a una flor dejó pasar el tiempo.

Viste como cuando los robots reaccionan por que se les activo un nuevo chip o se les dio una orden? Bueno una especie de lucecita dentro de ella se había encendido, y por ajenas fuerzas sus piernas comenzaron a moverse. Se alzó y caminó hasta la primer casa que vió. Entró, y desde un gran ventanal apoyó su cabeza y miró hacia adentro.

Allí estaba el, sentadito en un sillón. Entre juguetes y crayones. Caramelos y libritos. Pelotas y muñecos. Ropa y sabanitas. Posters y cuadritos. Sonajeros y móviles. Cantimploras y autitos.

Entró, le hizo muecas y entendiéndose con sonrisas su fuga comenzaron. De la mano corrieron hacia el patio. Y una vez allí el botón volar apretaron.

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